lunes, diciembre 24, 2007

Poeta en Nueva York....


Si hay una fecha famosa en el mundo de las finanzas es el 29 de octubre de 1929, el día en que los felices años veinte se tornaron en la Gran Depresión. (Nada mejor para entender el cambio social y económico que leer estas dos novelas, primero El Gran Gatsby y a continuación Las uvas de la ira...)

Ya he mencionado en este blog algún personaje que se vió afectado por el derrumbe de la bolsa.

Hace unos días descubrí otro personaje que paseaba por las calles de Nueva York mientras el Dow Jones se precipitaba al abismo... Federico García Lorca. De hecho, fue testigo del suicidio de un hombre que se lanzó desde la ventana de un edificio.


Cuando García Lorca decidió ir a estudiar a la Universidad de Columbia, Nueva York estaba pasando por el peor momento económico de su historia: era el “crack”, 1929. El poeta debió mirar la urbe con gran pavor y asombro. En el primer día, mientras caminaba, vio cómo un hombre se lanzó desde lo alto del Hotel Astor y quedó hecho pomada su cuerpo contra el asfalto. Un poco más tarde, se enteraba por la radio que ese mismo día, la policía había levantado seis cadáveres de hombres suicidados. Doloroso espectáculo, una locura, una visión de la vida moderna, el drama del oro que estremecía a la metrópoli, algo pavoroso.

Wall Street le impresionó por frío y cruel y por el terror, la desesperación y las muertes que produjo el crack económico del año 1929: "[Allí] llega el oro en ríos por todas partes de la tierra y la muerte llega con él....Y lo terrible es que toda la multitud que lo llena cree que el mundo será siempre igual y que su deber consiste en mover aquella máquina noche y día y siempre [...] sentía un ansia divina de bombardear todo aquel desfiladero de sombra por donde las ambulancias se llevaban a los suicidas con las manos llenas de anillos." Pero Lorca no sólo "vio" la cara más feroz del capitalismo sino también a los negros como seres marginales dentro de la gran urbe como antes había visto a los gitanos, ahora sin la estilización que se produce en su Romancero. Lorca vio la explotación. Y dijo "no."



Un saludo

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